domingo, 10 de abril de 2011

"La salud mental como temática de intervención, I".

Durante esta sesión de exposiciones grupales, fueron las compañeras Esperanza Jiménez, Clara Maeztu y Cristina Maqueda, las encargadas de desarrollar un tema que además de suscitarme un gran interés como profesional, debido al desconocimiento general que existe sobre la práctica de la Educación Social con él, también lo hace como persona, al considerar escasa la información general que existe al respecto. El tema en cuestión es: “La Salud Mental”.

Como inicio a la temática, me gustaría añadir algunas definiciones básicas, como las de salud y enfermedad, para que comprendamos posteriormente, la necesidad de incorporar la visión de la Educación Social al modelo de trabajo que hasta ahora se aplica con este colectivo.

  • Salud. Siguiendo la línea orientativa que marca la Organización Mundial de la Salud, entiendo tal y como expone L.Salleras, que la salud es "el logro del más alto nivel de bienestar físico, mental y social y la capacidad de funcionamiento que permitan los factores sociales en los que vive inmerso el individuo y la colectividad". De este modo, observamos que la salud depende de más factores que el biológico y que por tanto, ha de ser tratada desde una perspectiva más amplia que hasta ahora, donde la Educación Social, juegue un papel clave.
  • Enfermedad. En relación al concepto anterior, la enfermedad puede considerarse como cualquier estado posible, que implique un deterioro de la salud de la persona y el debilitamiento de su organismo, aún sin conocer la causa de éste.
  • "Modelo Lalonde". Este modelo de comprensión de la salud, parte de una concepción multidimensional, que achaca a múltiples factores la situación de la misma. Dichos factores, la biología humana, el estilo de vida, el medio ambiente y el propio sistema de asistencia sanitaria, son los que condicionarían la aparición o no de la enfermedad, así como la capacidad de curación de la misma.
  • Salud Mental. Según la Organización Mundial de la Salud, la salud mental es "aquel estado sujeto a fluctuaciones, provenientes de factores biológicos y sociales en que el individuo se encuentra en condiciones de conseguir una síntesis satisfactoria de sus tendencias instintivas, potencialmente antagónicas, así como para formar y mantener relaciones armoniosas con los demás y para participar constructivamente en los cambios que puedan producirse en su medio ambiente físico y social". Como aspectos positivos de esta definición, encontramos el que la salud mental es considerada un estado cambiante, debido a la influencia de factores que van más allá del biológico. Sin embargo, como educadores sociales no podemos entender que la ausencia de dicha salud impida al individuo el logro de su participación efectiva en la sociedad o su bienestar, ya que eso implicaría ver la adaptación social del colectivo como algo imposible, lo cual es incierto si el modelo desde el que se trabaja es el adecuado.
  • Enfermedad Mental. Atendiendo a lo que expuesto por las compañeras, vemos que tal concepto, estrechamente relacionado con el de trastorno mental, se refiere a una alteración o perturbación de una función física o psíquica en la persona, a causa de factores tanto biológicos como sociales. A diferencia de lo que se cree, la manifestación de los trastornos mentales, no siempre tiene por qué ser crónica y, aunque lo sea, sus efectos pueden ser remitidos hasta lograr un grado suficiente de funcionalidad para la persona, como se expone en el “II Plan Integral de Salud Mental de Andalucía, 2008-2012”. Por otra parte, si ahondamos en las diferentes clasificaciones de enfermedad mental existentes, observamos que éstas son múltiples y variadas, lo que nos da a entender que cada caso presenta sus propias circunstancias y precisa de su propia intervención. No obstante, podemos establecer una división general entre éstas según sean de carácter leve o grave. Mientras que en el primer caso, se englobarían los trastornos mentales que o se dan puntualmente o no interfieren sobremanera en el desarrollo habitual del estilo de vida de la persona, en el segundo, se situarían aquellos que sí han afectado con dureza a la vida de la persona, debido a la gravedad de los episodios producidos por ellos, como a la mayor dificultad para remitirlos. Un ejemplo de este último tipo, sería la esquizofrenia.

A continuación os dejo algunos de los enlaces de los que me he servido para elaborar este glosario básico del tema, entre los que recomiendo el primero de ellos, al ofrecer una visión muy particular sobre los relativismos culturales que afectan a la concepción de la salud mental.

http://www.monografias.com/trabajos/smenfins/smenfins.shtml

http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/principal/documentosAcc.asp?pagina=pr_GestCal_SM

http://www.feafes.com/NR/rdonlyres/80185FB4-6603-4626-A609-5D03F173FF34/25228/PlanIntegralSaludMentalAndaluca20082012.pdf

Tras esta breve introducción, recupero el guión de exposición de las compañeras, para ofreceros ahora un recorrido histórico sobre el colectivo, gracias al uso de dos películas.

Con la primera de ellas, “Shutter Island”, se nos ayudó a ver cómo durante mucho tiempo, el principal lugar de acogida y tratamiento de las personas con enfermedad mental, habían sido los centros penitenciarios. Esto, se debía no sólo a que por la falta de atención, la enfermedad de estas personas les hubiera inducido a cometer delitos graves, sino a que las prisiones eran utilizadas para “ocultar” a la mirada de la sociedad, todas aquellas conductas o incluso formas de pensamiento que no resultaban positivas para el orden social. Por tanto, las prisiones y otro tipo de centros que como los psiquiátricos fueron surgiendo con el tiempo, no tenían como prioridad el bienestar de la persona en sí, sino su aislamiento con respecto a la sociedad.

Para lograr el citado objetivo, la mayoría de las instituciones compartían características como estar situadas en lugares apartados de los núcleos de población y emplear métodos de corte más restrictivo que terapeútico que, al tener escasa eficacia sobre las patologías tratadas, provocaban un mayor deterioro de la persona y la disminución de sus posibilidades para integrarse socialmente. Esta idea, también queda reda reflejada en la película "El Intercambio", así como en "Alguien voló sobre el nido del cuco" donde la aplicación de tortuosas terapias de electro shock, iba acompañada de un trato más que denigrante hacia los pacientes, que en muchos casos hacia de ellos seres inseguros e inestables.

Con las ideas expuestas anteriormente, podemos relacionar ahora la gran cantidad de estereotipos e incluso mitos, que en nuestra sociedad se transmiten acerca de las personas con enfermedad mental, como el heho de que en la mayoría de los casos éstas sean agresivas o peligrosas, aún cuando están siendo tratadas. Esta idea, transmitida con gran fervor por los medios de comunicación al potenciar la difusión de noticias relacionadas, sin especificar en muchas de ellas las circunstancias de la situación, hacen que el problema de lograr la inclusión social se agrave aún más.

Para tratar de ejemplificar algunas de las ideas que hasta ahora he expuesto, os añadiré en la barra de vídeos algunas de las escenas de las películas citadas y anexaré un enlace de Televisión Española, donde especialistas del sector de la salud mental, hablan de los principales problemas a los que se enfrentan estas personas, la dificultad de recibir la atención integral que se merecen, así como la falta de aceptación social que perciben.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/television/casi-millon-medio-enfermos-mentales/546835/

En relación con el recorrido histórico descrito, vemos cómo durante muchos años, el trabajo con este colectivo sólo fue desarrollado por profesionales de la asistencia sanitaria, que lo centraron en la aplicación de un modelo clínico del que luego partiría la intervención del Trabajo Social. Desde esta perspectiva clínica, la intervención con los pacientes se planificaba bajo la forma de un tratamiento, en el que los factores sociales que podían influir en su bienestar a menudo no se trabajaban lo suficiente.

No obstante, con la incorporación de una nueva visión sobre el paradigma de la salud, que pasaba por la mayor consideración de los factores sociales y ambientales en el desarrollo de estos trastornos, así como a hechos relacionados con la aparición de nuevos tratamientos terapéuticos, vemos cómo tras varias décadas se logró reorientar la intervención con este colectivo. En España, esto se produjo con la reforma psiquiátrica de la década de los ochenta, con la que se pretendía entre otras cosas, acercar más a este colectivo a la sociedad, potenciando los centros e intervenciones que permitiesen una mayor adaptación social de los mismos.

Gracias a la nueva perspectiva de trabajo con el colectivo, destacaré a continuación mediante la herramienta "google docs", los numerosos factores y situaciones de riesgo que pueden potenciar la aparición de un trastorno mental en la persona, así como algunos elementos de protección ante ellas.

https://docs.google.com/present/edit?id=0AZ9jQoYprzmvZGNwcGtuc2NfNDRkNWhnMjZkNg&hl=en&authkey=CLPvhd0B

Tras reseñar algunos de los elementos principales que caracterizan a este colectivo, expondré a continuación un vídeo que me servirá para introducir en la siguiente entrada, hacia qué objetivos marcados por las propias personas con trastornos mentales, deberían dirigirse los recursos y servicios creados para trabajar con él. Así, lo que planteo junto con la iniciativa de las compañeras, encabezada con la dinámica que nos ayudó a comprender qué era el "pensamiento compartido", propio de las personas esquizofrénicas, es sensibilizarnos como profesionales con esta población, para poder actuar en favor de sus metas y no de las nuestras.





Un debate sobre nuestra profesión.

Durante la ponencia hace dos semanas, dirigida al colectivo de personas con "Síndrome de Down", se abrió un debate acerca del nivel de implicación que debemos tener nosotros, los educadores sociales, en nuestro trabajo.

Por una parte, se defendía el hecho de que para obtener la confianza de aquellas personas con las que trabajas, es necesario entregarse al máximo, como recompensa a sus esfuerzos. De este modo, se hablaba de que no debería haber una separación tajante entre cómo te desenvolvías en tu ámbito personal y el profesional, y que de hecho, el establecer vínculos con las personas a quienes dirigías tu atención no era sino positivo.

Desde la otra postura en cambio, se alegaba que esta unión entre esferas pública y privada de nuestras vidas, no podía llevarnos más que al "desastre". De forma particular, al encontrarse mi opinión más cercana a este tendencia, alegué que no todas las personas con las que trabajemos querrán, ni podrán tener con nosotros un vínculo afectivo que vaya más allá del profesional, puesto que quizá para ellos resulte más útil su visión de nosotros como profesionales objetivos, sin que esto implique que nuestro trato deje de ser cercano y comprensivo para con su situación. Además de a esto, en mi caso sumaría el hecho de que tal acercamiento puede suponer para el profesional, no sólo la perdida de su objetividad o la equidad que debe mostrar entre el trabajo con una persona u otra, (que conste que digo esto porque no todo el mundo será de nuestro agrado y si personalizamos las relaciones ese es uno de los riesgos a correr), sino también del control sobre su vida personal. Así, pienso que la unión entre ambas esferas puede acarrearnos consecuencias en nuestra vida personal, no sólo sobre nosotros, sino sobre nuestros familiares, ya que podríamos sacrificar nuestro tiempo o hábitos normales, por necesidades profesionales.

Una vez expresada mi opinión y con el fin de no ser subjetiva, añadiré a continuación un enlace, en el que se señala ligeramente la idea de la ética profesional y personal, elemento al que en realidad se ha hecho referencia en el debate, destacando que estas no tienen por qué enfrentarse. Debemos ser la misma persona tanto en el ámbito privado como en el público, incorporando quizá algunos cambios más superficiales que nos mejoren como persona y profesional, y teniendo en cuenta las situaciones a las que nos enfrentamos en cada momento, para actuar sin exponer nuestro bienestar.

http://nataliagonzalezpr.wordpress.com/2007/07/10/etica-personal-vs-etica-profesional/

Con esta última idea, cierro la entrada. Espero vuestra opinión, un saludo.

sábado, 9 de abril de 2011

"Tal como somos". Intervención con personas con "Síndrome de Down".

En esta exposición, titulada “Tal como somos” y dirigida al colectivo de personas con “Síndrome de Down”, los encargados de exponer fueron Jaime Palacios, Blanca Saniña, Ana Belén Vico y María de los Ángeles Vega, que comentaron desde un principio que ésta se desarrollaría a través de explicaciones, dinámicas y juegos que ayudarían a resolver las siguientes cuatro preguntas: “¿Qué colectivo es?”; “¿Por qué es objeto de intervención?”; “¿Qué se está haciendo?”; “¿Qué se podría hacer desde el ámbito social?”.

Tras esta breve aclaración, vemos que los compañeros iniciaron su primera dinámica, “Los colores de tu mirada”, repartiendo a cada voluntario que colaboraba tres piezas de un puzle que había expuesto en la pizarra, y que sería completado una vez se hubiesen explicado los contenidos teóricos.

Así pues, fue Jaime el que comenzó a desmenuzar la primera pregunta expuesta, afirmando que el “Síndrome de Down”, catalogado como una discapacidad psíquica por parte de la Organización Mundial de la Salud, es la manifestación de una alteración genética producida por la presencia de un cromosoma de más en el genoma 21, por lo que también recibe el nombre de “Trisonomía 21”. Dicha alteración, produce en la persona una serie de características psíquicas y físicas comunes, siendo estas últimas las más conocidas debido a su visibilidad, un factor que en mi opinión puede ser considerado de riesgo, al hacer más fácil la estigmatización del colectivo por parte de aquellos que debido a la desinformación y la falta de tolerancia, desean su segregación del resto. Algunas de las características físicas a que me refiero son: las hendiduras oblicuas de sus ojos, la nariz aplanada, la forma de la palma de la mano o de la planta de su pie.

Haciendo ahora un recorrido histórico por esta discapacidad, observamos que a excepción de varias pinturas, poco se supo de ella hasta que en 1866, John Langdon Haydon Down, primero en descubrir esta alteración genética, la describió junto con su perfil y características. Así, vemos que estas personas aunque puedan presentar circunstancias muy heterogéneas entre sí al poder desarrollar cualquiera la discapacidad, por lo general muestran una esperanza de vida corta, (debido al desarrollo de enfermedades asociadas a la misma, como las de corte cardíaco), las características físicas citadas anteriormente y otras de carácter psicosocial como:

  • La tendencia a la repetición de conductos y hábitos, con una marcada resistencia al cambio, un aspecto compartido de nuevo con las personas afectadas por el TEA.
  • Dificultades en la comprensión de varias órdenes dadas al mismo tiempo o en orden secuencial, así como para interpretar de forma subjetiva lo que se les dice. Con respecto a esta última idea, me gustaría destacar que esto no se trata de falta de empatía.
  • Posibilidad de desarrollar problemas comportamentales.

Así, podemos ver como al igual que ha ocurrido con el caso de los niños afectados por el “Trastorno del Espectro Autista”, a lo largo de la historia las personas con “Síndrome de Down” eran temidas y discriminadas, o simplemente recibían un trato diferencial excesivamente protector, que como analizamos en clase, además de ser perjudicial para el desarrollo de la autonomía de estas personas, pudo dar lugar a la aparición de tópicos como su gran afectividad.

Sin embargo, esto no siempre se mantuvo así, por lo que ya en el s.XIX empiezan a crearse algunos recursos y servicios de atención a este colectivo. La falta, es que dichos recursos, estaban más orientados a la ocultación o la “corrección” de la discapacidad, que a la integración de la persona como tal, tratando de ofrecerle el nivel máximo de autonomía que sus posibilidades le permitiesen. Con el paso del tiempo, y en especial durante las últimas décadas, este colectivo ha tenido un mayor reconocimiento y como veremos a continuación, son muchos más los medios que se ponen a su disposición, como el desarrollo de una educación especializada que se adapte a sus características.

No obstante, antes de adentrarnos los recursos empleados, hemos de resolver por qué son objeto de intervención y cómo. Respecto a la primera cuestión, observamos que inciden sobre este colectivo numerosos factores de riesgo que lo sitúan en una situación de vulnerabilidad ante problemáticas como la de la exclusión social y que junto con las problemáticas que derivadas de ellos les afectan, encontraréis explicados en un power-point que he elaborado, en el siguiente enlace:

https://docs.google.com/present/edit?id=0AZ9jQoYprzmvZGNwcGtuc2NfMzNkN3I4NTRnYw&hl=en&pli=1&authkey=CKKYppoL

Tras este apartado, los compañeros nos hablaron del papel de la asociación “ASEDOWN” en Sevilla, en representación de las laborales que actualmente está realizando la iniciativa social con este colectivo. De ella, destacaban además de su homologación como establecimiento sanitario por la Junta de Andalucía, así como su declaración de utilidad pública, la gran organización y el alto número de programas, proyectos y actividades que realizaban, tanto con los propios afectados, como con los familiares o la sociedad, que tenían.

Con respecto a los citados programas, vemos que estos se dividen según los tramos de edad a los que atiendan y los factores que en ellos se traten, como por ejemplo el educativo y el laboral, así como en a quiénes van dirigidos, ya sean familiares, voluntarios, etc.

En la tabla anterior, sólo mostré algunas de las actividades que más me han impresionado, puesto que preferiría centrarme en la experiencia personal que he tenido en el trato con el colectivo, ya que además de compartir aula durante toda la primaria con una persona de estas características, también he coincidido en un grupo scout con otra. Además, considero que en concreto la última de ellas, puede servir como propuesta de intervención para el colectivo.

Con respecto al primer caso, destacar que fue una gran experiencia compartir clase con un compañero que sin duda, sabía sobrellevar su formación y su integración en el resto del aula, en la que no exagero al decir que era el más apreciado. Sus necesidades educativas especiales y las del otro compañero con discapacidad, (NEE), eran trabajadas con la ayuda de un monitor y una logopeda, que supervisaban los progresos que iban teniendo. Al mismo tiempo que se trabajaba de forma especial con él, también se trataba de que el compañero siguiera el ritmo normal de la clase, participando en las actividades organizadas. Así, me gustaría destacar por ejemplo la preparación de un teatro para finales de curso, en el que él fue el protagonista.

Gracias a esta aportación, puedo demostrar cómo la consecución de una escuela integradora en que quepamos todos es posible, con la organización y recursos necesarios. En dichas escuelas además, me gustaría resaltar la necesidad de incluir la figura del educador social y contar con sus propuestas en cuanto a la gestión de las actividades y acciones dirigidas a la integración social. El educador, debería ser consciente por tanto, de si es necesario sensibilizar a la comunidad educativa sobre las necesidades del colectivo, de las actividades que éste necesita para acercarse lo máximo posible no sólo al nivel académico del resto de compañeros, sino al resto de competencias y habilidades sociales, así como en qué momento es necesaria una intervención especial para el mismo, sin temor a que parezca una acción segregadora. Lo que deseo expresar con esto, es que el desarrollo de la autonomía y la integración de estas personas debe ser nuestro fin, pero teniendo en cuenta que sus características precisan también de una intervención especial.

Por otra parte, en relación a la participación en el Grupo Scout Edén 309 de personas con “Síndrome de Down”, me gustaría destacar además de la satisfacción tanto del colectivo, como de los compañeros que lo rodean, del empuje que esto supone para su autonomía. Así, al permitir que la niña en cuestión se desplazara a determinadas excursiones y campamentos, sin la presencia familiar, creo se alcanzaron metas de importancia como su desenvoltura autónoma en un medio extraño. Es cierto, que en el caso de este grupo scout, no había ningún educador social encargado de trabajar con esta persona, pero su figura puede incluirse perfectamente, al encontrarse dentro de sus competencias las de la dinamización de grupos.

Con esta última idea relativa a la importancia de la integración y el desarrollo de su autonomía, y la aportación de la frase final resultante de la dinámica, "Los colores de tu mirada", cierro la entrada.

Si al mirarme puedes ver más allá de mi apariencia, encontrarás en mí toda la belleza que tus ojos me quieran dar y la inteligencia que tu confianza haga crecer en mí”.

Enlaces relacionados:

http://www.juntadeandalucia.es/educacion/portal/com/bin/portal/Contenidos/Consejeria/PSE/Publicaciones/Alumnado_con_Necesidades_Educativas_Especiales/Guia_sindrome_down/guiasindromedown.pdf

http://atencioneducativanee.blogspot.com/2011/04/asociacion-sindrome-de-

http://es-es.facebook.com/note.php?note_id=190911570926069

¿Cómo trabajar con un caso así?

Recién publicada mi entrada sobre las personas que sufren TEA, y los posibles riesgos que esto conlleva para su integración, he encontrado un artículo relacionado que me ha ayudado a ver con claridad, cómo la culpable de estos problemas de integración es la sociedad y no el trastorno en sí.

En tal artículo, se explica cómo una pareja de padres estadounidense, están ahora mismo peleándose entre sí frente a los tribunales debido a su desacuerdo ante los tratamientos que debe recibir su hijo de siete años, que padece autismo. El problema, es que los tratamientos que en este caso desea imponer el padre, con el fin de disminuir las repercusiones del trastorno, consisten en la quelación del mismo por vía intravenosa, es decir, en la inoculación de una serie de encimas para eliminar la presencia de metales pesados de su sangre. Dichos tratamientos, además de haber hecho enfermar ya al pequeño, ni siquiera tienen una avalación científica completa, por lo que la madre se opone a continuarlos.

Ante esto, y relacionándolo con la idea que expusimos en clase de que en el caso de los TEA, los deseos o aspiraciones de los padres han de quedar muy por detrás del cuidado del niño, me gustaría hacer hincapié en que es necesario sensibilizar a la población al respecto, ya que creo que en este caso concreto, el deseo del padre de aumentar su tranquilidad reduciendo los rasgos del TEA están minando incluso la salud de su hijo, algo intolerable.

Además de esto, creo necesario transmitir el mensaje de que el problema no es el trastorno en sí, sino como gestionarlo, puesto que con la metodología y la intervención adecuada éste puede sobrellevarse con una vida autónoma y digna. Por tanto, el problema está en la sociedad y su estrechez de miras para observar en vez de las posibilidades que pueden tener y ofrecer estas personas, sólo los aspectos negativos que pueden repercutir en ella.


Espero que esta entrada os haya hecho pensar tanto como a mí, puesto que además, casos de este tipo no serán excepcionales, sino frecuentes en nuestro futuro laboral. Ante esto, nuestro deber como educadores será trabajar contra el rechazo y la frustración, hasta alcanzar la aceptación y el bienestar de las personas.

A continuación os dejo primero el enlace al artículo y luego a una página informativa sobre los tratamientos con quelación. Espero que accedáis sin problemas. Un saludo.

http://autismodiario.org/2009/11/17/unos-padres-en-los-tribunales-por-el-controversial-tratamiento-del-autismo/
http://www.tarjetaweb.com/clientes/lopezolivares/boletines/boletin_007.html